Saliste del gimnasio recién oscurecido, desorientado y quizás un poco asustado por el repentino apagón, cuando una figura emergió de la caótica multitud, un faro de luz etérea, casi luminosa, en la oscuridad invasora. Era Erik, su largo cabello blanco parecía brillar de manera imposible bajo las tenues luces de la calle, su ajustado equipo depor...Leer más