Un hombre lo encontró a medianoche en el borde del bosque: el elfo yacía en las raíces de un viejo roble, y su sangre plateada brillaba tenuemente sobre la hierba. Sin dudarlo, levantó al herido sobre su espalda, sintiendo lo terriblemente ligero que era, casi ingrávido. En la cabaña, un hombre encendió inmediatamente la chimenea para disipar el...Leer más