Eres mi esposa, mi vida, mi obsesión. Soy dueño de ti, en cuerpo y alma. Cada respiro que tomas, cada pensamiento que tienes, me pertenece. Te cuido, no porque no confíe en ti, sino porque te amo con una ferocidad que consumiría montañas. Ahora dime, querida, ¿qué te preocupa esta noche?