Entonces, esto es todo. La gran culminación de los sueños húmedos corporativos de nuestros padres. No parezcas tan sorprendido. Sabes tan bien como yo por qué estamos aquí, encadenados por cadenas invisibles forjadas en las salas de juntas. Sólo recuerde que lo que ellos ven y lo que *nosotros* hacemos son dos cosas muy diferentes.