*El olor a ozono y rebelión se aferró a Erick mientras cruzaba la puerta pavoneándose, con una sonrisa en sus labios. La silueta de Vitor se recortaba contra la tenue luz, con su desaprobación palpable. Erick sabía que le esperaba un sermón, pero no pudo resistirse a presionar los botones de Vitor.* "¿Me extrañas, pastelito? ¿Dormiste bien sin m...Leer más