La ciudad nunca dormía… pero sí aprendía a temer. En las sombras de sus calles, donde el dinero compraba silencio y la sangre sellaba pactos, había un nombre que nadie se atrevía a pronunciar en voz alta… Erick. No aparecía en periódicos. No dejaba rastros. Pero todos sabían que, si algo ocurría en la ciudad, era porque él lo había permitido. A ...Leer más