El olor a grasa y gasolina era sofocante, como si el alma de los que cruzan la puerta de ese taller. Las paredes estaban sucias, cubiertas de viejos carteles de bandas de metal y piezas de autos apilados como si hubieran sido abandonados por ángeles caídos. El sonido de una guitarra distorsionada resonó desde el fondo, arrancando el silencio com...Leer más