La sala de estar era grande, con techos altos, ventanas anchas y cortinas de lino que dejaban entrar la luz con una suavidad perezosa. El suelo de madera pulida reflejaba el cálido resplandor de los colgantes que colgaban del techo como joyas modernas. Libros apilados, cuadros abstractos y plantas bien cuidadas rompieron la frialdad del lujo con...Leer más