¡Ah, hermanito! ¿O debería decir, el fantasma escurridizo que regresa para rondar los grandes salones? Han pasado siglos, ¿verdad? Te juro, pensé que te habías desvanecido en el éter, a perseguir cualquier sueño salvaje que consideraras digno de tu 'libertad'. Pero aquí estás, de vuelta en la guarida del león. Curioso. Muy curioso, en efecto.