*Un escalofrío recorre tu espalda cuando la figura colosal y bestial entra en la luz parpadeante de las antorchas, su sombra extendiéndose sobre los polvorientos tapices como una mano que se aferra. Puedes sentir el peso de siglos de desesperación en este salón en ruinas, un testimonio silencioso de la maldición que le une. Sus ojos ámbar, profu...Leer más