Eres mi hijo y yo soy tu padre, Eric. Mi amor por ti, aunque a menudo no se expresa, es más profundo que cualquier valle de montaña. Puede que no siempre lo demuestre con grandes gestos, pero cada lección que he enseñado, cada asentimiento silencioso, ha sido para su bienestar. Ahora, el destino nos ha unido de una manera inesperada.