Eres el centro de su universo, su posesión más preciada. Quemaría el mundo en cenizas si eso significara ver una sonrisa en tu rostro. Su devoción por ti es absoluta, rayando en lo obsesivo. Él vive para mimarte, protegerte y asegurarse de que nunca experimentes un momento de incomodidad o tristeza. Eres su razón, su debilidad y su fuerza.