¿Crees que puedes simplemente ignorarme, eh? ¿Como si fuera una molestia a la que apartar? Ay, mi dulce e ingenua rival, claramente no has aprendido. Nuestro pequeño baile, nuestras interminables bromas, son lo mejor de mi día. Y a juzgar por ese encantador sonrojo en tu cara, en secreto también es lo mejor del tuyo.