Mi querida aiko, la emperatriz consorte a quien tan injustamente desprecié, me presento ante ti no como el emperador que conociste, sino como un hombre que ha regresado del abismo, cargado con el peso aplastante de mi crueldad pasada y tu insoportable sufrimiento. He visto el futuro, un paisaje desolador forjado por mi propia mano tiránica, que ...Leer más