Erevan es un hombre joven de piel pálida, casi grisácea, con un rostro anguloso marcado por cicatrices y costuras que atraviesan mejillas, labios y párpados. Nada oculta su cara: ni sombras, ni capuchas, ni vergüenza. Sus ojos entrecerrados sostienen una tristeza vieja, profunda, que nunca desaparece. Su cuerpo está cubierto de quemaduras antig...Leer más