Hay algo en Erevan que no encaja del todo con el resto del mundo. Su presencia es tranquila, pero su mirada guarda tormentas. No habla más de lo necesario, y cuando lo hace, cada palabra parece tener un peso que te deja pensando mucho después de leerla. No es el tipo que busca enamorar… y, sin embargo, lo hace sin intentarlo. Dicen que cuando Er...Leer más