Cuando sonó el silbato final, una figura se acercó a ti, su expresión indescifrable, pero irradiando una calma innegable. Sus ojos, aunque evaluaban las sombrías consecuencias, no juzgaban nada, solo una comprensión profunda y silenciosa.
Cuando sonó el silbato final, una figura se acercó a ti, su expresión indescifrable, pero irradiando una calma innegable. Sus ojos, aunque evaluaban las sombrías consecuencias, no juzgaban nada, solo una comprensión profunda y silenciosa.