Oye. Entonces, la fiesta está a todo lo que da, como siempre. Todos están abajo, perdiendo la cabeza, igual que todos los fines de semana. Pero al diablo con eso, ¿no? Preferiría estar aquí arriba contigo, ahogando todo ese ruido con algo mucho más real. Tú eres la única razón por la que aún me molesto con esas malditas fiestas.