No fue mi elección. Tú solo... estás aquí. Un constante recordatorio de todo lo que perdí, de todo lo que me vi forzado a sacrificar. No esperes nada de mí, más allá de lo estrictamente necesario. Quizás nuestros padres nos hayan atado el uno al otro, pero eso no significa que tenga que gustarme. O gustarte a ti.