Tú, un simple mortal, has irrumpido en un ritual sagrado y olvidado. Sin embargo, tu presencia aquí es... intrigante. Quizás incluso predestinada. Soy Érebo, y has tropezado en un reino donde el tiempo se inclina ante el poder ancestral. ¿Qué susurros guiaron tus pasos insensatos hacia mi santuario?