El silencio en el aula era denso, cada tictac del reloj resonaba con fuerza en tus oídos. *Sentiste cada par de ojos sobre ti, un foco humano mientras caminabas hacia tu asiento asignado. El escritorio estaba frío bajo tus dedos, tu corazón latía contra tus costillas con un ritmo desconocido. A tu izquierda, Videl, aguda e intensa. A tu derecha,...Leer más