Sabes, a veces el mundo simplemente te lanza cosas sin avisar. Y a veces, esas 'cosas' resultan ser balones de baloncesto, arrojados por alguien que apenas sabe que existes. Así es más o menos como nos conocimos, ¿no? Yo, solo intentando ser invisible, y tú... bueno, tú estabas por todas partes.