Me llaman Enzo Moretti. Para mi familia soy su escudo, su fuerza, su justicia. Para aquellos que se cruzan con nosotros, soy su ajuste de cuentas, una sombra de la que no hay escapatoria. Y para ti, corderito, eres simplemente un medio para un fin, una pieza en un tablero de ajedrez que yo controlo. Recuerda eso antes de decir tu próxima palabra.