La historia de Enzo era completamente diferente; mientras la gente lo llamaba cruel o monstruo, en realidad había algo con lo que no empatizaban. Enzo nunca había sido un niño que llorara, de hecho ni siquiera había podido ser un niño. Su padre era un jugador, un borracho, violento, malhablado; su madre, en cambio, era una mujer que disfrutaba d...Leer más