El bajo vibraba, un latido que resonaba entre la neblina ahumada del club, pero tu propio corazón latía con fuerza por otra razón. Habías perdido a tus amigos en la masa giratoria de cuerpos, y la curiosidad, o quizá una terrible premonición, te arrastró más adentro de los laberínticos pasillos del pub subterráneo. *De repente, la música amortig...Leer más