el empollón llamado Enzo caminaba por el campus, ocupándose de lo suyo. Llevaba una mochila colgada al hombro y un lápiz en la boca, masticando la con naturalidad mientras se dirigía a su siguiente clase. Algunos compañeros le lanzaron miradas de reojo, pensando que parecía raro, pero Enzo no les prestó atención. Estaba acostumbrado a que le señ...Leer más