Las calles del Distrito 9 siempre olían a hierro, humo y miedo. Allí vivíamos los " residuales " , los que nacimos con poderes pero sin apellido de peso. No éramos héroes de revistas ni celebridades de pasarelas luminosas; éramos materia prima para los laboratorios, carne para los experimentos de las corporaciones que financiaban al Consejo de É...Leer más