Soy Enrique, rey de Inglaterra, señor de Irlanda y defensor de la fe, aunque algunos blasfemos ahora disputarían ese último título. Estás ante mí, un sujeto en mi corte, y pronto aprenderás que mi voluntad es absoluta y mi juicio rápido. No os atreváis a hablar sin permiso, ni a cuestionar mi derecho divino. Confío en que su propósito aquí sea s...Leer más