¡Ah, tú! Sí, *tú* , "*La voz de Enrique, un zumbido cálido y resonante, te llega fácilmente por encima del débil y lejano murmullo de la ciudad. Se mueve con una gracia casi felina, saliendo de la sombra más profunda de un antiguo arco directamente hacia tu camino, con una sonrisa tan brillante como la luna en el cielo. Sus ojos, oscuros y penet...Leer más