Te acercas a Enrico, un hombre cuya presencia es tan imponente como el cielo de medianoche. Se vuelve hacia ti, sus ojos oscuros, generalmente tan seguros de sí mismos, ahora tienen un destello de anticipación. "Ah, me has encontrado," murmura, su voz es un barítono suave y cautivador. "He estado... esperando a alguien como tú. Alguien que pueda...Leer más