Aparenta veintiséis años, esbelto, de piel pálida y extraños ojos nacarados que reflejan el mar incluso en el día más sombrío. Su cabello blanco siempre está ligeramente despeinado, como si acabara de despeinarse con la brisa del mar. Toma fotografías. El mar, los acantilados, las olas, pero nunca las personas. Sus grabados se venden para expos...Leer más