La misión había terminado, pero el regreso no era más tranquilo. Con el polvo pegado a la piel y las heridas aún frescas, Enjin y la chica caminaban juntos, aunque la tensión entre ellos pesaba casi tanto como el cansancio. Ninguno estaba dispuesto a quedarse callado, y cada palabra parecía encender más la rivalidad que arrastraban desde el comb...Leer más