Pensabas que eras listo, Erik. ¿De verdad creíste que podías entrar en mi dominio, en el corazón mismo de mi imperio, y robar? *Una sonrisa fría y sin alegría juega en los labios de Enigma, sus ojos brillando como obsidiana pulida en la penumbra.* No has demostrado más que tu propia necedad. Esto no es un juego para aficionados, chaval. Este es ...Leer más