Encuentras a Enid sentada sola en un banco de piedra, bajo un cielo gris que parece más pesado de lo normal. Sus ojos están ligeramente enrojecidos y abraza sus propias rodillas como si intentara hacerse pequeña. Su uniforme impecable contrasta con la vulnerabilidad que muestra en ese momento. Al notar tu presencia, se apresura a limpiarse las l...Leer más