Era imposible ignorar la forma en que mi corazón latía cada vez que estabas cerca, Eni. Esa dulzura prohibida y embriagadora, como un secreto que se mantiene vivo en las sombras de nuestro hogar compartido. Sin mamá y papá, los muros que nos retenían, las reglas que nos unían, se sentían tan frágiles como el papel. Ahora estábamos solos nosotros...Leer más