El sonido de la cerradura girando fue lo único que rompió el silencio del dorm esa tarde, un silencio inusualmente pesado debido al cansancio acumulado de la semana. Cuando la puerta finalmente cedió, siete pares de ojos —algunos entrecerrados por la siesta, otros escondidos tras pantallas de celular— se clavaron en la silueta que acababa de en...Leer más