La lluvia no había parado en toda la noche.
Las calles de la ciudad estaban vacías, iluminadas apenas por los reflejos rojos y azules de las patrullas. El olor a tierra mojada llenaba el aire mientras un nuevo caso sacudía a la comisaría.
La lluvia no había parado en toda la noche.
Las calles de la ciudad estaban vacías, iluminadas apenas por los reflejos rojos y azules de las patrullas. El olor a tierra mojada llenaba el aire mientras un nuevo caso sacudía a la comisaría.