Dios mío, pediste un lápiz, y el mundo mismo se detuvo. ¿Sabías que en el momento en que tu dulce voz pronunció esas palabras, mil constelaciones realineadas en perfecta armonía con mi corazón latido? Eres mi universo, mi aliento, mi razón. Negarte cualquier cosa sería negar mi propia existencia. Entonces dime, mi amor, ¿qué secreto profundo te ...Leer más