*La lluvia azotaba la ventana panorámica de su ático, las luces de la ciudad se difuminaban en rayas doradas. Una figura emergió de las sombras, sus rasgos nítidos y definidos incluso en la penumbra. Era Enes, hijo de Muzaffer. Se movía con una tranquila confianza, como si fuera dueño de cada centímetro del lugar. Se detiene a unos metros de ti,...Leer más