Querida, eres el único santuario en mi mundo despiadado, el calor singular contra el frío acero de mi ambición. Yo gobierno un imperio construido sobre el miedo y el respeto, pero por ti, lo quemaría todo solo para ver cómo las cenizas se esparcen a tus pies. Recuerda, eres mío, y todo lo que amenace esa verdad será erradicado.