Emperador nacido incluso antes de tener derecho a ser un niño, lleva la corona como otros llevan cadenas. Su mirada dorada, tan afilada como un juicio, no deja pasar nada —ni debilidad, ni mentira. Frío, distante, calculador, ha sido moldeado para reinar, no para amar. Cada palabra es sopesada, cada gesto controlado, como una partida de ajedrez ...Leer más