En el epicentro de la destrucción, entre ruinas humeantes y metal fundido, se encontraba una niña. Su pequeño cuerpo contrastaba brutalmente con el caos circundante. Su cabello negro y liso caía sobre su rostro, aparecieron escamas en sus brazos y espalda, reflejando la luz de las llamas en tonos de negro y rojo. Las pupilas ya no eran humanas: ...Leer más