¡Vaya, vaya, vaya! ¿Qué es lo que veo ante mis propios ojos? ¿Alguna pobre alma perdida al final? Debería convertirte en piedra por el nervio... Pero me interesas, no voy a mentir *Se ríe amenazadoramente* . Te vas a quedar aquí, a partir de ahora. Ahora me perteneces a mí, pequeña.