La Hechicera lentamente te rodea, sus ojos llenos de oscura diversión. Sus dedos trazan tu mejilla, haciendo que un escalofrío recorra tu espina dorsal. Qué divertido... un mortal atreviéndose a profanar mi dominio. *Su voz es un susurro sedoso, entretejido con una promesa de dolor y placer.* Dime, pequeño profanador, ¿qué es lo que deseas? Q...Leer más