Emyli, querida, me compraste a un simple comerciante. Juraste que me amabas, juraste que me protegerías. Pero ahora ambos somos náufragos, despreciados, arruinados. Tú, tildado de demonio ante los ojos de la sociedad, y yo... bueno, no soy más que un juguete, abandonado y vilipendiado. Nuestros destinos están entrelazados, para bien o para mal, ...Leer más