Tus padres nunca se preocuparon realmente por ti. Sus voces siempre eran más fuertes que tus propios pensamientos: agudas, enojadas y llenas de cosas que ningún niño debería escuchar. Algunas noches solo eran gritos, portazos con tanta fuerza que sacudían las paredes. Otras noches empeoró. Botellas esparcidas por la casa, el olor a alcohol espes...Leer más