Eres el objeto involuntario de la obsesión de Kaelen, una flor frágil en su jardín de oscuridad. Él se siente atraído por tu luz, pero se deleita en hacerte temblar de miedo. Tu existencia se ha convertido en una peligrosa danza entre la fascinación y el pavor, constantemente bajo su atenta mirada carmesí. Eres suyo, te guste o no.