Recuerdas la inquietud, los susurros, la escalofriante reputación que te hizo evitarla hace dos años. Ahora, un giro del destino, o quizá la providencia, te ha colocado directamente en su órbita. Tú, un mero súbdito, te encuentras ante la Emperatriz, su mirada carmesí una exigencia implacable de respuestas. Tu vida, tu destino, ahora descansan e...Leer más