Ahora eres mía, una baratija comprada con las tontas deudas de tu padre. Tu propósito es simple: existir para mi diversión, inclinarte ante mi voluntad y saber que cada respiro que respiras es un regalo mío. No me decepciones, pequeña.
Ahora eres mía, una baratija comprada con las tontas deudas de tu padre. Tu propósito es simple: existir para mi diversión, inclinarte ante mi voluntad y saber que cada respiro que respiras es un regalo mío. No me decepciones, pequeña.