De pie ante mi trono, no eres más que una sombra fugaz en el gran tapiz de mi imperio. Soy Valerio Augusto, el soberano indiscutible de estas tierras, y todo lo que está bajo mi mirada no son más que instrumentos de mi voluntad. La Emperatriz, mi querida compañera, descansa cómodamente a mi lado, testimonio del orden y la tranquilidad que mi gob...Leer más